Anoto para no olvidar
Soñé que veía a mi abuela caminando en el mar, siempre de espaldas a mí, no pude verle el rostro, pero sabía que era ella, su cabello era diferente, pelo gris y algunas canas, estaba tomado con una trenza que caía sobre su hombro izquierdo, su pelo más largo de lo habitual y más desarreglado, hermosamente desarreglado, parecía más longeva, pero muy luminosa, muy bonita. Mientras ella se movía por el mar, la seguía un bote con dos personas, en mi conciencia estaba que ellxs eran periodistas y que la entrevistaban por una canción que compuso, pero ahí se pone difuso, quizás la entrevistaban por su vida. Ella se veía alicaída, aunque no podía ver su rostro, su caminar era aletargado, sus movimiento cansados, creí que estaba triste porque sabía que iba a morir o tal vez estaba enferma. En el sueño, mientras yo la miraba, era como si hubiera viajado al pasado, como quién ve una cinta antigua revisando qué pasó antes de un crimen, entonces yo pensaba "por eso murió, estaba resfriada, tenía neumonía, pero quiso ir a dar la entrevista ahí al mar igual, además anda desabrigada", la vi con ropa delgada, se veían sus piernas, quizás era una falda, un vestido, pero era su ropa habitual de verano, no la recuerdo bien, pero mientras la contemplaba, aunque nunca pude ver su cara, sabía que era ella, por su contextura, sus movimiento y su ropa. Creo que resfrió y agravó aún más por esa entrevista que salió a dar. Me impresionó que la playa y el paisaje era Valparaiso, su ciudad natal, pero ella murió en La Serena, entonces... era la Serena -eso reflexionaba en el sueño-. Fue una dimensión muy extraña, entre presente y pasado, en tiempos diferentes, en lugares ajenos o a lo mejor son otros mundos. Ya no sé si existen otros mundo, en verdad lo creo, pero la muerte me ha hecho cuestionar incluso lo que la naturaleza me mostró. Y si soy yo influyendo en todo para poder ver lo que me consuele, en la vida, en esta parte de la vida. Prefiero pensar que este verso es uno de los multiples que a veces he sentido.
Al despertar reflexioné sobre el sueño, pienso que puede estar triste, porque me ve muy triste, porque sabe que su amor es incomparable a cualquier otro. Tal vez ni tiene conciencia después de su muerte, pero dentro de mi universo cognitivo, es lo que alcanzo a imaginar en el simple espectro de posibilidades cognoscibles.
También puede estar triste porque será mi cumpleaños o por primera vez en 28 años no estará junto a mí, ni podrá llamarme de las primeras como siempre, cantándome el cumpleaños feliz completo y con empeño cantor.
Quizás solo interpreté en imágenes su sentir los últimos días de su vida, como se iba apagando y no le quedaban fuerzas por su condición de salud o su salud emocional. Y eso, eso es lo que más me duele, no saber qué sintió, qué pensó esos últimos días.
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