Me gustas cuando callas, porque estás como ausente
y sí... sé que me oyes desde lejos y sé muy bien, que mi voz no te cala ni los huesos
parece que no sólo los ojos, sino también la carne, la sangre, el hálito se te hubiese ido volando, por allá bien lejos
y parece que nunca hubieses podido abrir la boca más que para engullir alabanzas ajenas
Cómo todas las cosas están llenas de mi alma
y estás como quejándote dulce cerdo, arrollado al final del potrero
ni eres mariposa, ni te pareces a mi alma
pero siempre serás melancolía, como yo también lo soy.
Me gusta cuando callas y estás como distante
y no te quejas nunca carajo y tu pasividad me agobia
y sí... sé que me oyes desde lejos y sé muy bien, que mi voz no te cala ni los huesos
nunca quisiera callarte, ni con tu silencio, ni con el mío. Pero me conformo, como tú.
Me gustas cuando callas, porque estás como ausente
buena razón tenía Neruda: distante y doloroso, como bien muerto en los rincones de mi cuerpo
pero de todas formas al final, una palabra entonces, una sonrisa bastaran. No hay caso con eso.
y estoy alegre de todas formas, de que no sea cierto ni lo uno ni lo otro. Un sinsabor, de que nada, ni el amor, ni el olvido, sea cierto.
Perdón Pablo, por lo sórdido de la adaptación de tu poema.
fcfcfcfcfcfcfcfc.-
fcfcfcfcfcfcfcfc.-
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