"Mi única culpa es no haber sido bastante combustible para que ella se calentara a gusto las manos y los pies. Me eligió como una zarza ardiente, y he aquí que le resultó un jarrito de agüita en el pescuezo"
Cap. 33
(…) Pero cada vez que leo un libro es como si el autor me robara algo, que pensaba que solo yo sabía.
0 comentarios:
Publicar un comentario