Fue decisión mía retroceder, yo decidí caminar por ese lado de la acera, fue decisión mía verte entre toda esa gente, porque yo tenía la cabeza fija al frente, bajar la vista, omitir un saludo. Todo fue mi decisión. Luego, coger el teléfono, pensar... pulsar la tecla contestar, no entrar a la casa a la que iba. Hablar, que dos lágrimas cayeran por mis mejillas no fue decisión propia, pero sí fue decisión propia conocerte y eso me llevó a amarte y el amor, a veces, sólo a veces, -no por mala suerte, sino por decisión- hace daño. También decidí verte, pude cambiar de rumbo, apagar el teléfono, pero no. Mi decisión me llevó a ti. Decidí al verte de lejos recordar imágenes de los dos juntos, tocándonos, riéndonos, caminándonos, sonriéndonos. Decidí eso y por eso, tuve un nudo en la garganta al saludarte. No fue mala suerte, fue decisión propia. Decidí, decidimos ir al lado, caminar un rato, pero por separado, cada uno en su mitad del espacio, cada uno con su mundo de emociones, cada uno cargado de nuevas experiencia, cada uno con su cada uno, pero nunca más juntos. Decidí contemplarte, hacerlo como lo hacía en aquellos días, donde podía estar algo mal, pero yo estaba bien por tenerte y amarte. Decidí ser paciente, morderme el orgullo, la rabia, decidí escuchar, decidí preguntar lo que sé que nunca haber escuchado. No fue mala racha. Decidí disculparme, decidí reconocer mis responsabilidades, decidí perdonarte. Decidimos, sentarnos y permanecer separados por una línea invisible. Lloré por decisión propia, pues decisión mía fue conocerte y por eso te amé y el amor, a veces, sólo a veces, -no por mala suerte, sino por decisión- hace daño. No por mala suerte, sino porque era absurdo, dejé de contar mis lágrimas, porque mis ojos fueron ríos caudalosos que no pude controlar. No sé fingir que la fuerza de las aguas a veces, sólo a veces, -no por mala suerte, sino por decisión- hace daño. Decidimos romper esa línea impenetrable, yo inmiscuirme en tu mundo, tu extraño y desconocido mundo, que un día fue mi casa... decidimos continuar. Decidimos no sucumbir, por que somos adultos y los adultos caminan hacía adelante, porque es lógico, porque es absurdo caminar hacía atrás y se ve huevón. Decidí hacer propia esa frase que señala que todo tiene su tiempo y decidí interpretar que nuestro tiempo había pasado. Pero decidí también bañarme en ríos caudalosos una vez por mes como mínimo, y sigo decidiéndolo todo el tiempo. Decido que ésto sea secreto, decido controlarlo, decido guardarlo, por que estas páginas son secretas, pero también decido que quizás algún día tú lo leas, porque decidí que nunca tendría secretos contigo y aún me pesa, créeme que aún me pesa.
Y que no me permitan un día decir, que fue por mala suerte, que el destino fue egoísta o generoso, porque netamente fue una decisión mía. Todo ha sido una decisión propia, porque estoy hecha de las cosas que he decidido.
100 palabras no son suficientes "cuando lo que quieres decir desborda el alma", una ciudad no es suficiente, cuándo lo que quieres decir no tiene localidad, cuando lo que quieres decir tiene como país el mundo entero.
F.C.-
100 palabras no son suficientes "cuando lo que quieres decir desborda el alma", una ciudad no es suficiente, cuándo lo que quieres decir no tiene localidad, cuando lo que quieres decir tiene como país el mundo entero.
F.C.-
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