Uno podría leer éste libro y pensar que es magia… pero
enamorarse es un acto de magia. Y escribir también lo es. Se dijo sobre El guardián en el Centeno: “El milagro
poco común de la ficción ha sucedido de nuevo. Un ser humano fue creador a
partir de tinta, papel y la imaginación. Yo no soy J.D. Salinger, pero fui
testigo de un milagro poco común. Todo
escritor puede atestiguar en el estado más afortunado y feliz, que las palabras
no provienen de uno, sino que pasan a través de uno. Ella vino a mí
íntegramente, yo sólo tuve la fortuna de ésta aquí para recibirla”.

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