Te acomodas sutilmente, se acomodan, hacen vibrar la tierra y el enjambre de mareas, no es rencor ni ira, ni mucho menos monotonía, están ahí, jugando a ser viento, a enredarse en las alas de una golondrina, los observo, a lo lejos, no los toco, se me escurren, apriétame, exprime el ayer e hilvana una onda de memorias, sólo así, de esa forma mis dedos recorrerán su cuerpo agusanado y polvoriento, húmedo y frió, mi lengua entibiara sus rotulas, sus piernas adquirirán movimiento y vendrán a mí, por el puente colgadizo que fabriqué, no hay olvido, no hay olvido...
L, F (L)
F.C.-
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